La cápsula de Moringa Pura Vida es de origen vegetal

Podemos decir que la mayoría de las personas ha consumido en al menos una ocasión un medicamento o suplemento en cápsulas. Para muchos de nosotros es algo común y corriente; probablemente nunca en la vida nos hemos preguntado de qué está hecha la cápsula. Pero ¿qué se esconde tras la práctica del encapsulado y cómo puede llegar a afectar la calidad de la moringa oleifera?

¿Moringa oleifera en cápsulas vegetales o animales?

Comenzaremos por explicar que existen dos tipos de cápsulas: las de origen vegetal y las de origen animal. Las de origen vegetal pueden venir de diversas materias primas, por ejemplo, algunas son hechas de HPMC, un material celuloso derivado de los pinos; otras son de pululano, un polisacárido que puede ser extraído de la tapioca; y también hay hechas a base de algas marinas. Algunas de estas cápsulas cuentan, incluso, con la certificación kosher KO y de la Unión Ortodoxa (judíos) así como la certificación Halal (ley islámica).

Por su parte, las de origen animal –de acuerdo a PETA Latino– están hechas de una gelatina que se obtiene tras hervir piel, tendones, ligamentos y/o huesos de vaca y cerdo. Mismo principio de la gelatina que tenemos en casa y damos de comer a nuestros niños imaginando equivocadamente que es saludable porque publicitan que contienen vitamina A, y de otros productos tales como caramelos, malvaviscos, helados, etcétera.

En particular para las de origen animal no solo se trata del desagradable hecho de que se encuentren fabricadas a partir de desperdicios sino que, mayormente, los animales de los que provienen fueron tratados con sustancias como el fenoterol o el famoso clembuterol, –penalizado en el ámbito deportivo por impulsar artificialmente el incremento de masa muscular y prohibido ya en muchos países para su uso en el sector ganadero pero que algunos siguen empleando de manera clandestina–, además de otras a base de hormonas para desarrollar “superanimales” de gran tamaño cuya carne luzca más fresca y con menos grasa.

¿Y cómo afecta esto particularmente a los seres humanos? La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas en inglés) analizó, a petición de la Comisión Europea, los peligros del consumo de la carne de vaca tratada con hormonas. Este estudio realizado en 2007 confirmó las evaluaciones de riesgo que ya se habían presentado en 2002 en las cuales se demostró que el uso de ciertas hormonas de crecimiento, como la beta-estradiol 17, pueden tener efectos cancerígenos y se vinculan con la aparición de superbacterias (bacterias resistentes a los antibióticos que pueden llevar a la muerte).

Es tal el grado de preocupación de la Unión Europea sobre las hormonas de crecimiento inyectadas a animales, que prohibieron su uso –situación que los contrapuso con los Estados Unidos pues ellos sí lo permiten. El motivo de la restricción, y citamos el reporte de la EFSA, es “dada la preocupación sobre los posibles riesgos de salud por residuos en la carne u otras partes comestibles de estos animales”, pues estas sustancias se acumulan, principalmente, en la grasa, riñones e hígado de los animales, aunque en ocasiones logran diseminarse por el cuerpo en general.

Pero hay muchos otros países a nivel mundial que permiten estos métodos. Así, todos estos químicos y componentes artificiales son transportados microscópicamente en los restos animales con los que se fabrican las cápsulas y terminan siendo consumidos por nosotros. El 99 % de las personas tomamos cápsulas hechas con gelatina animal, el problema es que no lo sabemos y las farmacéuticas o empresas de gremios similares que las disponen no están obligadas a revelar los materiales con las que estas se producen. ¿La razón por la que se usan con mayor frecuencia las cápsulas de gelatina animal? El precio. Estas pueden llegar a ser al menos 30 veces más económicas que las de origen vegetal. Pero hay empresas como Moringa Pura Vida, en Costa Rica, que respetan los principios orgánicos y tradicionales y no solo cultivan moringa oleifera con dichos estándares sino que van más allá y prefieren ofrecer a sus consumidores las cápsulas de origen vegetal, que son seguras, se apegan a la filosofía orgánica y son compatibles con el estilo de vida de los vegetarianos y veganos.

Como consejo, si está interesado en distinguir las cápsulas de gelatina animal de las vegetales, puede saberlo a través de su contacto con el agua. Sumerja una cápsula en el agua durante unos segundos, si es de origen vegetal comenzará a suavizarse, si es de gelatina animal el material se tornará en algo parecido a un plástico delgado y crujiente.

Otras sustancias que contaminan la moringa oleifera

Independientemente del tipo de cápsula que se escoja todas requieren de un lubricante que facilita el vaciado del producto en su interior. Para esto normalmente se utiliza un aditivo llamado estearato de magnesio, un polvo blanco bastante fino. En la medida adecuada, usar esta sustancia no es en sí negativo, sin embargo, hay empresas que abusan de ella pues vierten más de lo debido en la cápsula para reducir la cantidad de moringa oleifera en la cápsula, actividad no recomendada ya que en cantidades altas el estearato de magnesio puede ser tóxico.

A su vez, hay quienes hacen uso de pequeñas cantidades de un compuesto llamado óxido de silicio, que sirve para evitar que se formen grumos en productos en polvo o triturados. El óxido de silicio es, en realidad, un compuesto bastante común en el planeta. Se encuentra en la arena de las playas y desiertos. No es soluble ni se absorbe por el tracto intestinal y según la FDA (U.S. Food and Drug Administration, por sus siglas en inglés) es generalmente seguro siempre y cuando se consuma en pequeñas cantidades. Se dice que, si un suplemento contiene menos de 2 % de óxido de silicio, es seguro. Siendo así, digamos que efectivamente se trata de un compuesto inofensivo que se emplea únicamente por sus propiedades contra la humedad. Lastimosamente, algunos productores aplican la misma práctica del estearato de magnesio e incluyen en la cápsula más óxido de silicio de lo necesario para restar moringa oleifera de calidad. Una solución honesta para evitar la humedad en las cápsulas sería simplemente colocar en el mismo frasco un pequeño sobre bien sellado con gel de sílice.

Y bueno, estos son los compuestos químicos que podemos hallar comúnmente en suplementos encapsulados como la moringa oleifera para vender menos producto al mismo precio, pero ¿qué hay de los orgánicos? Algunos productores hacen uso de su creatividad y combinan con la moringa también otras plantas como soya o albahaca para confundir al comprador. Este truco deshonesto puede tener consecuencias pues al no anunciar explícitamente los otros contenidos un consumidor alérgico, al ingerirlos, podría sufrir un shock anafiláctico que ponga en riesgo su vida.

Tamaño de las cápsulas y capacidad
En cuanto a la cantidad que se deposita en cada cápsula es importante conocer las dimensiones de estas. Veamos el porqué. La presentación más conocida en los tamaños de cápsulas a nivel mundial es la llamada cero, en la que caben entre 408 y 816 miligramos de producto. Si se desea ingresar más producto debe recurrirse a otro tamaño: cero E, de 462 a 924 mg; doble cero, de 570 a 1,140 mg; o triple cero, que mide alrededor de 2.5 centímetros de largo y puede contener entre 822 y 1,644 miligramos. No obstante, en la comercialización de la moringa y otros suplementos alimenticios algunos productores promocionan que sus productos contienen –en una cápsula regular tamaño cero– hasta 5,000 miligramos de producto por cápsula. ¿Lo imagina? La cápsula tendría que ser al menos tres veces más grande que la triple cero y no la cero que nos ofrecen. Imposible de tragar para el ser humano. Esta cuestión representa un engaño para los consumidores.

Y entonces, ¿qué hacemos?

La cadena del proceso de la moringa oleifera en realidad cuenta con grandes puntos en los que el cultivo orgánico puede echarse a perder por la elección de una cápsula de menor precio pero que no está a la altura del producto que contendrá o por las intenciones meramente de negocio que un productor puede llegar a tener para vender moringa con otros ingredientes. Desafortunadamente, todos estos casos se encuentran vigentes en el mercado pues en la industria de los suplementos alimenticios y productos naturales, no existen regulaciones específicas que exijan lo contrario y hasta existen productores que operan sin registro sanitario libres de sanciones.

Frente a ello, lo mejor que podemos hacer es mantenernos informados, tomar conciencia. Aprender a reconocer una moringa oleifera de calidad de la que no lo es por características como su color, observar la calidad de su envasado, hacer un poco de investigación sobre su productor para conocer sus intereses y reputación y, tal vez, algo de lo más importante: leer con atención la etiqueta. Esa pequeña pieza de información que puede sernos de gran ayuda para tener claridad y seguridad sobre la calidad del producto que estemos por adquirir.

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